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Muchas veces antes de contratar unas fotos me preguntáis como va a ser la cosa porque la mayoría de personas nunca se ha hecho una sesión de fotos. Bueno, no pasa nada, solo tenéis que confiar en mí y disfrutar. Pero creo que si os cuento un poco como trabajo vendréis más relajados y lo pasaréis mejor.

Normalmente cuando me llamáis para hacer una sesión de cualquier tipo (individual, en familia, niños, parejas…) trato de que me deis información sobre vosotros. Me gusta saber más. Aficiones, gustos, qué buscáis en la sesión, el estilo que queréis reflejar... Toda esa información me sirve para el trabajo previo: planificar la sesión. Si tenéis dudas no pasa nada, yo os asesoraré en todo lo que necesitéis.

Si queréis una sesión en exteriores busco el lugar más adecuado para ella. Siempre me gusta preguntaros si tenéis alguna preferencia al respecto. Mucha gente tiene un parque, un rincón o un pueblo que es especial para ellos. Si hay posibilidad,  haremos la sesión ahí. Si no, soy yo la que os propongo varios lugares para que podáis elegir. Si la sesión es en estudio hay que pensar en los fondos y el atrezzo.
 
 
La hora de las fotos también influirá si trabajamos en exteriores. Evitaremos las horas centrales del día porque la luz es más dura. La luz más bonita siempre es antes del atardecer o justo después del amanecer. Y los días nublados, aunque parezca que no, son geniales. Las nubes actúan como filtro de la luz solar y se consiguen unos resultados preciosos y naturales. Incluso hacemos sesiones nocturnas. En pareja por ejemplo son mágicas. ¿Y si llueve? Pues buscaremos otro día o nos vamos a trabajar al estudio. ¡Siempre hay una solución!

Una vez que tengo el lugar empiezo a planificar las fotos para que el día de la sesión sea más fluida. Apunto en mi libreta, guardo imágenes, hago bocetos… e incluso os envío alguna para que veáis la idea que tengo.  Y si vosotros habéis visto alguna foto que os guste solo tenéis que enviármela para añadirla a la planificación de la sesión.



A la vez que voy haciendo todo lo anterior anoto ideas de vestuario y de complementos. En el estudio tengo elementos, pero siempre me gusta que llevéis vuestras cosas porque al final lo que yo busco en una sesión es reflejar vuestra personalidad y que cada fotografía sea distinta porque cada persona es distinta. De nuevo la comunicación es importante y os pregunto qué estilo queréis de vestuario. En caso de duda, siempre colores neutros que combinan con todo. Como dice una amiga: “El negro y el blanco no se pegan con nadie”.

Todo el trabajo anterior lo recopilo en un documento que manejaré el día de la sesión para que todo vaya sobre ruedas.
Y el día antes de la sesión compruebo que el equipo está listo, las baterías cargadas, la iluminación preparada, el atrezzo organizado, el estudio ordenado... Finalmente confirmo la hora y lugar con vosotros.

¿Qué os parece? ¿Os imaginabais que se trabaja así antes de una sesión de fotos? En el siguiente artículo del blog os hablaré del trabajo durante la sesión. Ahí sois la pieza fundamental, claro, pero el trabajo es cosa mía, vosotros solo tendréis que disfrutar.