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Cuando hablamos de contratar una sesión de fotos pensamos normalmente en una boda, bautizo, comunión… Quizá un bebé recién nacido o una sesión navideña para los pequeños de la casa. Algunas familias les apetece hacerse una todos juntos, cuando los niños son pequeños. Estos casos son los más habituales.

Pero en estos años haciendo fotos mis mejores sensaciones salen de las sesiones a mujeres. Sobre todo las que ellas mismas han decidido regalarse esta experiencia. Y las sensaciones se han multiplicado por mil desde que mi amiga Marijose me regaló una sesión este año. Esa experiencia de ponerme al otro lado de la cámara me abrió mucho la mente y creó en mí nuevos sentimientos, sensaciones y pensamientos.



Os recomiendo muchísimo la experiencia. Dejarse mirar por otros ojos. Dejarse llevar por el momento. Dejar atrás lo que hay fuera del estudio en ese momento. Centrarse en una misma de la mano de la fotógrafa. Al principio hay nervios, inseguridad, timidez. De todo un poco. Pero a medida que vamos avanzando en la sesión esos pensamientos se van y entonces todo empieza a fluir y surge la magia.

Casi todo el mundo termina diciéndome lo mismo. Que se ha pasado el tiempo volando y que se han sentido muy bien, que se lo recomiendan a todo el mundo.



Pero aquí no termina todo. Ahora viene la segunda parte. Para mí como fotógrafa es un privilegio empezar a editar esas fotos en mi pantalla. Poco a poco voy trabajando en cada una de las fotografías para que cuando os lleguen os arranquen una sonrisa o una lágrima. Pero sea como sea, que os emocionen.
Aquí he vivido los dos lados. Cuando recibí mis fotos de parte de Marijose no podía creerme que esa era yo. El subidón de autoestima es increíble. Y la alegría que da verte bien y ¿por qué no decirlo? La felicidad que da el verte guapa. 

Cuando os entrego vuestras fotos lo primero que siento es nervios e ilusión. Me muero de ganas por saber que pensáis, que sentís al veros como yo os veo. Y entonces empiezan a llegarme vuestras respuestas. Ese momento es precioso. Y es que hacer que alguien se sienta bien es maravilloso. Sin lugar a dudas, lo mejor de mi trabajo.



No lo dudéis, no penséis que esto no es para vosotras, que no os atrevéis, que no tenéis tiempo. Buscad un hueco. Y si no lo encontráis, cread ese hueco, porque todas nos lo merecemos.